jueves, 17 de junio de 2010

Recuperación segundo periodo 2010


1. Debe aplicar el método de la disertación a la siguiente lectura y distinguiendo muy bien cada uno de las partes de esta, revisen sus apuntes de clase, para ampliar el tema pueden visitar el siguientes enlaces

http://www.webdianoia.com/estudiar/diserta.htm

http://www.arrakis.es/~afr1992/pensar_val/espircritico/composicion_filosofica_segun_ade.htm#disertaci%C3%B3n


2. El modelo de la disertación debe ser similar a uno que les dejo finalizando esta lectura.

3. LOS DÍAS DE RECUPERACIÓN DEL GRADO 10, SERÁN EL MARTES 6, MIÉRCOLES 7 Y JUEVES 8 DE JULIO, VENGAN MUY BIEN PREPARADOS


EL SENTIDO DE LA VIDA. PESIMISMO Y OPTIMISMO FILOSÓFICO

"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder. Y si es cierto, como quiere Nietzsche, que un filósofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se advierte la importancia de esta respuesta, puesto que va a preceder al gesto definitivo.e trata de evidencias perceptibles para el corazón, pero que deben profundizarse a fin de hacerlas claras para el espíritu.

Si me pregunto para qué voy a juzgar si tal pregunta es más apremiante que tal otra, respondo que pone en juego los actos. Nunca vi a nadie morir por el argumento ontológico. Galileo, quien defendía una verdad científica importante, abjuró con la mayor facilidad del mundo, cuando puso su vida en peligro. En cierto sentido, hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Es profundamente indiferente quién gira alrededor del otro, si la tierra o el sol. Para decirlo todo, es una cuestión baladí. En cambio, veo que muchas personas mueren porque estiman que la vida no vale la pena de que se la viva. Veo a otras que, paradójicamente, se hacen matar por las ideas o las ilusiones que les dan una razón para vivir (lo que se llama una razón para vivir es, al mismo tiempo, una excelente razón para morir). Opino, en consecuencia, que el sentido de la vida es la pregunta más apremiante. ¿Cómo contestarla? Con respecto a todos los problemas esenciales, y considero como tales a los que ponen en peligro la vida o los que decuplican el ansia de vivir, no hay probablemente sino dos métodos de pensamiento: el de Perogrullo y el de Don Quijote. El equilibrio de evidencia y lirismo es lo único que puede permitirnos asentir al mismo tiempo a la emoción y a la claridad. Se concibe que en un tema a la vez tan humilde y tan cargado de patetismo, la dialéctica sabia y clásica deba ceder el lugar, por lo tanto, a una actitud espiritual más modesta que procede a la vez del buen sentido y de la simpatía. "
El mito de Sísifo, Camus

De todas las cuestiones que trata la filosofía pocas son tan significativas para el ser humano como la cuestión del "sentido de la vida", y en función de ella, de la actitud vital que tomamos ante lo que nos rodea. Hemos traído a un apéndice esta cuestión porque, sin pertenecer propiamente al tema, tampoco encontraba un lugar adecuado en los restantes temas, más especializados. No obstante, quizá debido al marcado carácter filosófico de la pregunta sobre el significado de la existencia, no nos resulte inútil del todo para entender mejor la filosofía y, al igual que aprendemos qué es un filósofo o qué es una obra filosófica atendiendo a los antiguos filósofos o a las obras consagradas (en lugar de limitarnos a una definición "oficial" de filósofo extraída de un diccionario), de la misma manera, el sentido de la vida bien podría convertirse en paradigma de la cuestión filosófica.

Las respuestas a la pregunta sobre el sentido de la vida, en el sentido al que se refiere Camus, esto es, qué es lo que hace que la vida sea valiosa, suelen ser, o bien la negativa, o bien la afirmativa, o, aunque esto es menos frecuente, la afirmación de que la propia pregunta carece de sentido y es absurdo buscar una respuesta. En el caso de las dos primeras alternativas, de las que nos vamos a ocupara aquí, se deducen el pesimismo y el optimismo filosófico. En esta cuestión más que en ninguna otra, ante la peculiar disposición del filósofo (o no filósofo) a decantarse por una u otra alternativa, en función de su carácter y predisposición y no de sus argumentos, nos lleva por nuestra parte a limitarnos a exponer a un representante de cada concepción de la vida con la esperanza de que el lector pueda identificarse con una u otra, o con ninguna, pero enriqueciéndose en cualquier caso con el testimonios de los filósofos. Representante del pesimismo será Schopenhauer, mientras que la visión optimista corre de la mano de Bertrand Russell.
"La satisfacción, la felicidad, como la llaman los hombres, no es propiamente y en su esencia más que algo negativo ; no hay en ella nada de positivo. No hay satisfacción que de por sí y por su propio movimiento venga hacia nosotros; es preciso que sea la satisfacción de un deseo. El deseo, en efecto, es la condición preliminar de todo placer. Ahora bien, con la satisfacción cesa el deseo, y en consecuencia también el placer. De aquí que la satisfacción o el goce, no pueden ser más que la supresión de un dolor, de una necesidad; porque bajo este nombre no hay que entender solamente el dolor físico, visible, sino toda especie de deseos que por su inoportunidad quiebre nuestro reposo, y hasta ese hastío que mata, que nos convierte la existencia en un pesado fardo. Ahora bien, obtener, conquistar un bien cualquiera, es una empresa difícil; no hay objeto que no esté separado de nosotros por dificultades, por trabajos sin fin; a cada paso, en el camino hacia él, surgen nuevos obstáculos. Y una vez realizada la conquista, una vez alcanzado el objeto, ¿qué se ha ganado? Nada seguramente, si no es haberse liberado del sufrimiento, de algún deseo, de haber alcanzado el estado que uno tenía antes de la aparición del deseo."
El mundo como voluntad y representación , Arthur Schopenhauer

"Al alcanzar los ochenta años es razonable suponer que la mayor parte de la obra de cada uno está realizada y que lo que queda por hacer será de menor importancia. La parte más importante de mi vida ha estado consagrada constantemente, desde la adolescencia, a dos objetivos diferentes (...) Por un lado, quería poner en claro si es posible algún conocimiento; por otro, quería hacer todo lo que fuera posible para la creación de un mundo más feliz (...) Me parece que ni la miseria ni la locura forman parte de la inevitable miseria del hombre. Estoy convencido de que la inteligencia, la paciencia y la persuasión podrán liberar, más pronto o más tarde, a la especie humana de las torturas que a sí misma se ha impuesto, con tal que antes no se extermine a sí misma.

Fundado en esta creencia, he tenido siempre cierto optimismo, a pesar de que, conforme he ido envejeciendo, ese optimismo se ha hecho más sobrio y la feliz solución final se ha alejado mucho. Pero sigo siendo completamente incapaz de coincidir con aquellos que aceptan, de un modo fatalista, la opinión de que el hombre está destinado al sufrimiento. No es difícil descubrir las causas de la infelicidad del pasado y del presente. Ha existido la pobreza, la peste y el hambre, debido al imperfecto dominio del hombre sobre la naturaleza. Ha habido guerras, opresiones y torturas, debido a la hostilidad del hombre hacia sus semejantes. Y han existido miserias morbosas, alimentadas por credos tenebrosos, que llevaban a los hombres a una profunda discordia íntima que hacía inútil cualquier prosperidad externa. Todo ello no es inevitable. Por lo que se refiere a todas esas causas, se conocen medios con las que pueden ser superadas. En el mundo moderno, si existen comunidades desgraciadas, es porque esas comunidades lo quieren así. O, hablando con más precisión, porque están sometidas a ignorancias, hábitos, creencias y pasiones, que son más queridas por ellas que la felicidad e, incluso, que la vida. En nuestra peligrosa época, encuentro muchos hombres que parecen enamorados de la miseria y de la muerte y que se encolerizan cuando se les habla de esperanzas. Creen que la esperanza es algo irracional y que, situándose en una perezosa desesperanza, no hacen otra cosa que aceptar los hechos. No puedo estar de acuerdo con esos hombres. Seguir teniendo confianza en nuestro mundo, pone a prueba nuestra energía y nuestra inteligencia. En los que desesperan, con mucha frecuencia, es la energía la que les falta (...)

Bajo el fardo de mis fracasos, soy consciente todavía de algo que considero una victoria. Es posible que haya concebido incorrectamente la verdad teórica; pero no estaba equivocado al pensar que existe tal cosa y que merece que seamos fieles a ella. Puedo haber creído que el camino hacia un mundo de seres humanos libres y felices era más corto de lo que realmente es; pero no estaba equivocado al pensar que es posible ese mundo y que merecee la pena vivir con la idea de acercarnos a sus límites. He vivido persiguiendo una visión personal y una visión social. La personal: amar lo que es noble, lo que es bello, lo que es benévolo, permitir los arrebatos de intelección que ofrezcan sabiduría a tiempos más mundanos. Social: ver con la imaginación la sociedad que debe ser creada, donde los individuos se desarrollen libremente y donde el odio, la codicia y la envidia se extingan porque no exista nada que pueda alimentarlos. Creo en estas cosas, y el mundo, con todos sus horrores, no ha podido conmover estas creencias."
Retratos de Memoria , Bertrand Russell

Presentadas ambas perspectivas, es conveniente hacer ciertas observaciones que faciliten, en la medida de lo posible, los juicios que hagamos sobre ambas maneras de ver el mundo.

Por un lado, es frecuente vincular el pesimismo y el sufrimiento con una mayor profundidad, mientras que el gozo, el entusiasmo y la alegría de vivir suelen ser tachados como superficiales. Augusto Monterroso se refiere al mismo fenómeno de la siguiente manera

"... la literatura está más hecha de lo negativo y de lo adverso y, sobre todo, de lo triste. El bienestar, y específicamente la alegría, carecen de prestigio literario, como si el regocijo y los momentos de felicidad fueran espacios vacíos, vacíos y por lo tanto intransferibles, de los que el verso y la prosa serían malos portadores. Parecería que sólo los bobos están contentos y que hay que evitar a toda costa mostrarse tonto; el genio, en cambio, se presenta siempre como profundamente preocupado, cuando no sumido en el dolor y la incomprensión. Si declaro que me encuentro bien y feliz, a nadie le importa; aparte de que la declaración misma de felicidad tiene algo de insultante; debo decir que estoy mal, o triste, para que mi posible lector tenga a quien compadecer y se alegre y acaso hasta me perdone que sea yo el que escribe y él el que lee. Los románticos salvaron a Cervantes del olvido cuando descubrieron que su libro era un libro triste. "
Tríptico , Augusto Monterroso

Puede verse un debate al respecto en el foro de filosofía:

http://www.webdianoia.com/forum

Tal punto de vista al que se refiere Monterrosso no puede ser aceptado sin un análisis más detallado, aunque eso nos llevaría a entrar en cuestiones psicológicas, más que filosóficas. No obstante algunos filósofos han apuntado certeramente algunos de los factores decisivos. Así, leemos en la Ética como amor propio , de Fernado Savater:

"Quizá fue Rousseau quien indicó mejor la raíz del interdicto contra el placer a causa de la pérdida de sociabilidad. En su Emilio señala Rousseau que lo antisocial del placer es que contraría el amor propio de quien lo contempla como espectador, bien sea porque produce envidia o bien porque hace ostensible que el gozador no nos necesita, lo que provoca en el azorado contemplador una sensación molesta de inexistencia o de "estar de sobra". Como de hecho mi amor propio se alimenta por la dependencia del otro respecto a mi buena y supuestamente "desinteresada" voluntad, verle gozando, es decir, ver que no me necesita (aunque sea por el momento) y que no puedo hacer nada por él, hiere narcisísticamente mi ego(centrismo). (...) En cambio, el dolor nos vincula medularmente al prójimo, porque le pone literalmente en nuestras manos . "Es en las penas de los otros donde mejor vemos la identidad de nuestra naturaleza" ( Emilio ). Nuestra piedad, que secuestra al prójimo y por ello nos lo adhiere, queda cortocircuitada por el espectáculo de un placer que nos obligaría a una vinculación más generosa, más genuinamente desprendida ."
Ética como amor propio , Fernando Savater

Bertrand Russell, por su parte, constata que

"Los hombres desgraciados, como los que duermen mal, se muestran siempre orgullosos de ello... Están orgullosos de su desgracia, que atribuyen a la naturaleza del universo y consideran que su actitud es la única para un hombre culto... No cabe duda de que existe una ligera compensación en el sentimiento de superioridad y penetración de estos sufridores, pero no es suficiente para compensar la pérdida de placeres más sencillos. Yo, por mi parte, no creo que exista superioridad mental ninguna en el hecho de ser desgraciado. El hombre prudente será tan feliz como las circunstancias lo permitan y si encuentra en cierto modo desagradable la contemplación del mundo, se dedicará a contemplar otras cosas... Por muchos razonamientos que se aduzcan, la razón no se opone a la felicidad."
La conquista de la felicidad , Bertrand Russell

Por otro lado, podría parecer en un primer momento que tanto el pesimismo como el optimismo cometen el error de fijar su atención en un aspecto de la realidad e ignorando el contrario; sin embargo, tal error es más propio, me atrevo a afirmar, del pesimismo que del optimismo. El optimista no ignora cuanto de malo y horrible hay en la vida (el propio Bertrand Russell afirmó " El mundo es horrible, horrible, horrible, tienes que sentirlo profundamente y no echarlo a un lado... tienes que sentirlo... y entonces puedes comenzar a ser feliz de nuevo ."), sino que mantiene su actitud a pesar de ello (por lo tanto, teniéndolo en cuenta). Finalmente, no conviene pasar por alto que el pesimismo, como práctica cotidiana, tiende más fácilmente a auto-justificarse, a generar la situación que confirma su juicio previo. Así lo plasma Noam Chomsky, al referirse a la situación internacional, sobre la cual se ha convertido en uno de sus mayores críticos:

"Optimismo y pesimismo son una cuestión de personalidad. Si uno no intenta cambiar las cosas, puede estar seguro de que irán a peor. Si intenta cambiarlas, quizás habrá una oportunidad para que sean mejores, aunque sea pequeña. A menudo soy pesimista y con frecuencia me equivoco."
Noam Chomsky (1)

Como el lector podrá apreciar, quien esto escribe es optimista ("Qué voy a hacerle, soy feliz", reza un verso de Neruda), así pues, termino este apartado con dos citas más, la primera de ellas de Primo Levi, a quien nadie puede reprocharle no haber conocido el dolor y el sufrimiento, pensada para quien se ve oprimido por las circunstancias y un mundo hostil.

"Todo el mundo descubre, tarde o temprano, que la felicidad perfecta no es posible, pero pocos hay que se detengan en la consideración opuesta de que lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno y otro estado límite son de la misma naturaleza: se derivan de nuestra condición humana, que es enemiga de cualquier infinitud. Se opone a ello nuestro eternamente insuficiente conocimiento del futuro; y ello se llama, en un caso, esperanza, y en el otro, incertidumbre del mañana. Se opone a ello la seguridad de la muerte, que pone límite a cualquier gozo, pero también a cualquier dolor. Se oponen a ello las inevitables preocupaciones materiales que, así como emponzoñan cualquier felicidad duradera, de la misma manera apartan nuestra atención continuamente de la desgracia que nos oprime y convierten en fragmentaria, y por lo mismo soportable, su conciencia"
Si esto es un hombre , Primo Levi

La segunda cita pertenece a Virginia Woolf, y aunque está escrita pensando en la emancipación de la mujer, es válida para todo aquel cuyas cadenas residen en su mente, por carecer de autoconfianza o por falta de voluntad.

"Para la emancipación de una mujer no hay nada mejor que liberarse de los placeres del masoquismo, y comenzar a luchar."
Virginia Woolf

4. Modelo de disertación (Similar a la estructura de esta disertación debe preparar la suya, no olvide que el tema es de la lectura de arriba:
EL SENTIDO DE LA VIDA. PESIMISMO Y OPTIMISMO FILOSÓFICO, no el de este ejemplo)

Disertación filosófica sobre “conocimiento, ciencia y libertad”

Desde la historia de la humanidad es obvio el hecho de que el hombre es un ser racional, que aunque muchas veces sea inconscientemente está casi continuamente filosofando sobre temas muy diversos. Por ejemplo, es ya un tópico hablar del singular papel de la ciencia en la formación de nuestra mentalidad, y sin embargo podríamos hablar del tema sin llegar nunca a una conclusión, cada uno con su punto de vista. Pero otro problema a plantear podría ser el hecho de poder relacionar los términos “conocimiento”, “ciencia” y “libertad”, ante los cuales nos preguntamos: ¿cómo se pueden relacionar entre sí? ¿Tienen algo que ver uno con otro? ¿Son términos contrapuestos? ¿Quizás la existencia de uno implica la de otro? ¿Es imprescindible el conocimiento para que haya libertad? ¿Un mayor conocimiento hace al hombre más libre? ¿Por qué es importante la libertad?... Pues bien, analicemos cada uno de los términos para buscar una respuesta a nuestras preguntas.
Para empezar, podemos analizar el término “conocimiento”. Solemos definirlo como el estado de alguien que sabe o conoce algo, pero también como un concepto del que toda la humanidad tiene conciencia. ¿Pero es verdadero el conocimiento, cada cosa que se conoce? La respuesta de Platón sería que “cada opinión es verdadera para quien la sostiene”. Así, también niega que el conocimiento sea un conjunto de creencias u opiniones verdaderas y justificadas, ya que desde su punto de vista cada persona tiene sus propias opiniones verdaderas para sí mismas, habiendo así creencias y opiniones falsas.

El siguiente término, el de “ciencia”, se podría definir como una especie de conocimiento desarrollado, elaborado, es decir, un conocimiento previamente “experimentado”, del cual se han realizado observaciones, razonamientos, numerosas pruebas, etc. De esta forma, ya hemos relacionado dos de los términos sin darnos cuenta, pues al parecer, la ciencia implica conocimiento, sin conocimiento, no sería posible la ciencia. En cambio, no es tan sencillo como parece. Está claro que hay una relación entre “ciencia” y “conocimiento” pero no todo conocimiento es ciencia.

Podríamos diferenciar entre un conocimiento basado en la imaginación (mito) y otro basado en la razón, que sería el que corresponde con “ciencia”, que sería un método de adquisición de conocimiento (científico). Entonces, ¿es imprescindible el conocimiento para la ciencia? Ahora se pone en duda, teniendo en cuenta que el conocimiento se consigue con la ciencia, no es previo a ella, aunque sí lo son las creencias, que pueden ser ciertas o falsas, y como dijo Platón el conocimiento tiene pensamientos y opiniones falsas. Aún así, es muy compleja la definición de ciencia y el hecho de determinar qué es y qué no es ciencia, algo que habría que desarrollar pudiendo hablar del tema con notable interés.

En cuanto a la libertad, una primera definición podría ser “la capacidad de decidir por parte del hombre, la posibilidad de elegir entre varias opciones la que él desea”. Pero este es solo un tipo de libertad llamada “libertad psicológica” en la que el hombre cree no tener obligaciones con los demás haciendo lo que le da la gana
(libertinaje). También está la “libertad antropológica” que significa que las tendencias naturales no determinan la conducta humana, sino que el hombre es capaz de decidir aquello que quiere gracias a su inteligencia y voluntad. Por último, la “libertad moral”, es aquella que consiste en actuar conforme a la ley moral, la ley de la razón. Así, la libertad no se reduce a la capacidad de elegir porque el hombre puede elegir hacer el bien o el mal. Mi libertad termina donde empieza la de los demás.

Después de este análisis, podríamos añadir a la definición inicial de libertad la segunda parte de: “respetando los derechos de los demás”; “la libertad es la capacidad de decidir por parte del hombre entre varias opciones la que él desea, respetando los derechos de los demás”. O al menos, así es como yo definiría este término, pues hay quien piensa que la libertad no tiene límites y que cada uno puede hacer lo que quiera (en este lote se incluyen los malos actos), y esto es erróneo debido a que todos tenemos unos derechos por el simple hecho de ser personas, y uno de ellos es el respeto. Si no somos respetados nos quitan nuestra libertad, porque no tenemos la capacidad de elegir ser respetados, simplemente, no lo somos.

Teniendo en cuenta esto último sobre la libertad, ésta implica conocimiento, al menos el de las leyes morales, el de los derechos de las personas. Para ser libre es necesario el conocimiento, resulta imprescindible. Pero también la libertad resulta imprescindible en el conocimiento, pues cada uno es libre de creer lo que quiera y como hemos mencionado con anterioridad el conocimiento puede estar formado por creencias y opiniones falsas según dice Platón.

A pesar de todo, hay quien dice que el hombre no es un ser libre, sino que está continuamente en camino hacia la libertad. Además, hay quien cree en el destino, en que todo está precedido e incluso escrito en las estrellas (niega la libertad), etc. Pero esto ya sería un saber mítico basado en la imaginación.

En conclusión, “conocimiento”, “ciencia” y “libertad” son tres términos muy complejos para abordar, y temas que están más relacionados entre sí de lo que parece. Pues el conocimiento y la ciencia podrían ir como en un “pack” pero la libertad vendría antes, estaría relacionada con ambos términos, ya que nosotros elegimos el conocimiento, la ciencia. El conocimiento hace al hombre más libre y la libertad puede ampliar nuestro conocimiento. Nosotros elegimos saber, nosotros elegimos querer conocer.

jueves, 25 de marzo de 2010

Actividades de recuperación



1. Lea con detenimiento los siguientes argumentos y explique si son verdaderos, válidos y diga cuales de ellos son deductivos. Justifique su respuesta



a- ) Todos los
perros son mamíferos. Chacho es un perro. Luego, chacho es un mamífero. El argumento es sólido y válido.

b- ) Todas las
abejas son asesinas. Maya es una abeja. Luego Maya es una asesina.

c- ) Todos los
hominidos son mamíferos. Tonto es un mamífero. Luego, Tonto es un hominido.

d- )Todos los insectos son peligrosos.
Josemiel es peligroso. Luego, Josemiel es un insecto.

e- )Todo ser humano es un animal.
Casi todos los animales pueden trepar a las palmas. Luego, casi todo ser humano puede trepar a las palmas.

2. Analice bien los siguientes fragmentos del libro Antimanual de Filosofía de Michel Onfray, y con sus palabras, escriba el hilo argumentativo de cada fragmento, es decir resuma con un argumento el planteamiento presentado por el autor acerca de cada tema.

3. Este taller se socializará en clase y tendrá una evaluación respectiva

De la pregunta: "¿Queda todavía en vosotros mucho de chimpancé?"

«Cuanto mayor es en el hombre la adquisición intelectual, más recula en él el mono. Cuanto menos saber, conocimiento, cultura o memoria hay en un individuo, más lugar ocupa el animal, más domina, menos conoce la libertad el hombre. Satisfacer las necesidades naturales, obedecer únicamente a los impulsos naturales, comportarse como una persona dominada por los instintos, no sentir la fuerza de las necesidades espirituales, he ahí lo que manifiesta el chimpancé en vosotros. Cada uno lleva consigo su parte de mono. La lucha para alejarse de esa herencia primitiva es cotidiana. Y hasta la tumba. La filosofía invita a librar ese combate y ofrece los medios para ello.»

De la pregunta: "¿Es el que cobra el salario mínimo el esclavo moderno?"

«Probablemente es así, si definimos al esclavo como el individuo que no se posee, sino que pertenece a un tercero a quien está obligado a alquilar su fuerza de trabajo para sobrevivir. Por supuesto, podemos encontrar algo peor que este asalariado: el parado al final de su subsidio de paro, el sin techo, las prostitutas de todas las edades y sexos o, fuera de Europa, los niños que trabajan o adultos que pasan más de doce horas al día en una actividad pagada por unos cuantos euros, con los que comprar pan y legumbres. En todos los casos, esos individuos se pudren como víctimas del capitalismo que, en su versión liberal, se caracteriza por un uso de la técnica exclusivamente ajustada al dinero, al beneficio y la rentabilidad. Esclavo es cualquiera que sufra este proceso y desempeñe en la sociedad un papel degradante que no puede permitirse el lujo de rechazar.

Es verdad que el esclavo ha existido siempre, y no solamente a partir del momento en que el capitalismo liberal tomó las riendas del destino de Occidente, y más tarde del planeta. Construir pirámides, edificar ciudades, abrir canales, trazar rutas, levantar catedrales, producir riquezas siempre ha supuesto, en todas las épocas, una clase explotada, la más numerosa, y una clase explotadora. Pasado el tiempo del descubrimiento, la técnica permite a los más fuertes dominar a los más débiles. De la edad de las cavernas a la de Internet, la técnica siempre actúa como instrumento de dominación de un grupo sobre otro.»

De la pregunta: ""¿Qué parte de vuestra razón desaparece en una noche muy pasada de alcohol?"

«Si estáis totalmente embriagados, imposible saber dónde estáis, lo que perdéis, lo que os falla y hace falta. De la cabeza que da vueltas, en los primeros momentos de la borrachera, hasta el otro extremo de la pérdida de conciencia en el coma etílico, todos los grados de alteración son posibles: de la razón fluctuante a la razón ausente, pasando por la razón problemática. Podéis conocer entonces la volubilidad de la razón liberada de las coacciones sociales y las censuras habituales, la razón excitada, después, la razón impedida, torpe con el lenguaje y las palabras, la expresión y la argumentación, y finalmente, la razón aturdida, acompañada de una pérdida de equilibrio, de apuros en la posición bípeda, en vía de la regresión cuadrúpeda, a menos que no estéis ya reptando cual bestias primitivas... ¡Cuidado al despertar!

¿Qué es esta razón afectada por la bebida? Una facultad de combinar los conceptos y las proposiciones intelectuales, de utilizar la inteligencia para comparar las ideas y la realidad. Razonar es pensar con orden, método y disciplina, encadenar los argumentos, practicar un discurso sensato, cuya procedencia, situación y dirección capte el interlocutor. Es, también, conducir nuestra reflexión con el cuidado de demostrar, probar y justificar. De hecho, la razón es uno de los instrumentos que permite la relación entre uno mismo y el mundo, uno y los otros. Permite la captación y comprensión del sentido que se aplica en las relaciones humanas y la naturaleza del mundo. »

jueves, 10 de diciembre de 2009

Nueva evaluación Enero 2010


Refuerzo grado 10, Enero 2010

1. Apliqué el método de lectura a cada una de los textos del documento. (Este capitulo: ¿Qué expresáis grabando “no future” en vuestros pupitres? (Descargue aquí el documento) , es tomado de Antimanual de Filosofía de Michel Onfray, Edaf Madrid, 2005?

* Lea el documento completamente tres veces
* En la primera lectura del documento realice un barrido general y no se detenga así no entienda algo.
* En la segunda lectura subraye las ideas principales, deténgase en las partes que no entienda, busque el significado de los términos que desconozca.
* En la tercera lectura, realice un breve resumen con las ideas centrales, responda las preguntas qué encuentra en el texto y si este no tiene preguntas realícelas usted y trate de responderlas.

* Recuerde que el documento tiene varias sublecturas: La primera que comienza con un texto de Michel Cioran, luego uno de Anna Arendt, uno de San Agustín, otro de Condorcet, Hegel y Kant. A cada una de estas le debe aplicar el método de lectura para entenderlas bien.

2. Defina el término: HISTORIA desde las ideas que aparecen en todo el documento, construya con estas su definición, ojo es desde el texto no la que encuentre en un diccionario.

3. Haga lo mismo del punto anterior con el término PULSIÓN DE VIDA, PULSIÓN DE MUERTE.

4. Busqué el significado del término Historia (encuentre el significado aqui) en el diccionario de filosofía de José Ferrter Mora, en el blog lo encuentra y compárelo con el de la lectura.


5. Según el texto de Cioran ¿Por qué la historia no tiene sentido?

6. ¿Qué conclusiones podemos sacar de la pregunta que se plantea al principio del texto?

7. Recuerde que debe entregar el taller con cada de unos de estos puntos (El cual no tiene nota, pero es requisito para presentar el examen, el taller le sirve para el estudio y pasar la prueba escrita satisfactoriamente)

Imagen de http://blog.pucp.edu.pe/media/229/20080327-lapiz.jpg

Definición de Historia, Diccionario de Ferrater Mora


DEFINICIÓN DE HISTORIA SEGÚN EL DICCIONARIO DE JOSE FERRATER MORA



HISTORIA. El término griego i)=stori/

a significa "conocimiento adquirido

mediante investigación", "información

adquirida mediante busca". Éste

es el sentido que tiene i)stori/a en el

tratado aristotélico Peri\ ta/ zw=a

i)stori/a , Historia animalium. Como la

investigación o busca aludidas suelen

expresarse mediante narración o

descripción de los datos obtenidos,

'historia' ha venido a significar "relato

de hechos" en una forma ordenada, y

específicamente en orden cronológico.

Siendo la historia un conocimiento

de hechos o de acontecimientos y, en

cierta medida, un conocimiento de

"cosas singulares", el vocablo 'historia'

ha sido usado en diversos contextos.

Francis Bacon concebía la historia

como conocimiento de objetos determinados

por el espacio y el tiempo.

Se trataba de un conocimiento de

hechos y no de "esencias" o de "naturalezas".

Por ello la historia se divide,

según Bacon, en tres grandes sectores:

la historia de la Naturaleza, la historia

del hombre y la historia sagrada. Todavía

es común distinguir entre "historia

natural" e "historia humana",

pero hay tendencia a usar "historia"

solamente en relación con asuntos humanos.

En el presente artículo trataremos

de la historia primordialmente

como "historia humana". Nos referiremos

tanto a la historia propiamente

dicha, o contenido de la historiografía,

como a la historiografía (disciplinas

históricas, ciencia histórica, etc.).

De acuerdo con una de las "Observaciones" que figuran al principio de la

presente obra, escribiremos "historia"

al referirnos a la realidad histórica, e

"Historia" al referirnos a la ciencia

histórica o historiografía. Sin embargo,

en algunos casos esta convención

no resulta suficiente. En efecto, en la

llamada "filosofía de la historia" se

trata tanto de la realidad histórica

como de las disciplinas históricas, siendo

a veces difícil distinguir entre una

y otra. El inconveniente que ofrece

esta frecuente ambigüedad está a menudo

compensado con una ventaja: el

de que, en rigor, ciertos conceptos se

refieren tanto a la "historia" como a

la "Historia" y a las relaciones entre

ambas.

Nos ocuparemos aquí de la historia

—y de la Historia— en cuanto objeto

de reflexión filosófica. Esta reflexión

ha recibido, desde Voltaire, el nombre

de "filosofía de la historia". Bajo

este nombre se entienden muy diversas

investigaciones, análisis y especulaciones.

Las ordenaremos bajo dos

secciones: (I) Filosofía formal de la

historia (y, reiteramos, de la Historia)

y (II) Filosofía material de la historia.

Los adjetivos 'formal' y 'material'

son usados aquí como nombres cómodos

y relativamente adecuados. Pero

su significado es más amplio —e, inevitablemente,

más vago— del que

tienen tales adjetivos en otros contextos.

En efecto, bajo el nombre 'formal'

entendemos todas las investigaciones,

análisis y hasta especulaciones que se

ocupan de la naturaleza de la realidad

histórica, de los hechos históricos, de

los conceptos fundamentales de la

Historia, etc., etc. independientemente

de la historia "concreta", la cual es

traída a colación usualmente a modo

de ejemplo y aclaración de las nociones

presentadas. Bajo el nombre

material' entendemos todas las investigaciones,

análisis y, sobre todo, especulaciones

que tienen como objeto

directo la historia "concreta" y que

aspiran a ordenar los hechos históricos

de diversos modos. La filosofía formal

de la historia (y de la Historia) es

principalmente, pero no exclusivamente,

de carácter crítico. La filosofía

material de la historia es principalmente,

pero no exclusivamente, de carácter

especulativo. La filosofía formal

se ocupa primariamente de conceptos;

la material, primariamente de hechos.

Aunque mantendremos la apuntada

división de la filosofía de la historia

en dos secciones, no olvidaremos que

se trata de una división en gran parte

convencional. En efecto, no es infrecuente

que problemas "materiales" se

entremezclen con problemas "formales"

y viceversa. La dificultad de distinguir

entre lo "formal" y lo "material"

en el sentido aquí introducido se

manifiesta también en la exposición de

las ideas de los propios filósofos de la

historia. San Agustín, Hegel, Spengler,

Toynbee, etc., son considerados como

filósofos "materiales" de la historia,

pero hay en ellos abundantes consideraciones

del tipo de las que llamamos

"formales". Por otro lado, Rickert,

Collingwood y filósofos "analíticos"

como Hempel, Mandelbaum, etc. son

considerados como filósofos "formales"

de la historia, pero hay en algunos

de ellos ciertas consideraciones

que implican ideas sobre la "filosofía

material de la historia".

I. Comenzaremos con la filosofía

formal de la historia. Según indicamos,

lo más característico de ella es

que, en vez de ocuparse de ordenar la

historia "concreta", interpretarla y

buscar acaso su "sentido último", se

ocupa de los conceptos por medio de

los cuales se entiende, o puede entenderse,

la realidad histórica, así como

de los conceptos básicos usados en la

Historia (o historiografía). Los problemas

de la filosofía formal de la

historia (y de la Historia) pueden clasificarse

en los grupos siguientes.

Problemas ontológicos. Algunas de

las cuestiones planteadas en este respecto

son las siguientes: ¿Qué tipo de

realidad es la realidad histórica?; ¿En

qué se distingue la realidad histórica

de la realidad natural?; ¿Cuál es la

naturaleza de los hechos históricos?

Las respuestas dadas a estas preguntas

y otras similares son múltiples.

Mencionemos algunas a modo de

ejemplos. Según algunos, la realidad

histórica es una realidad sui generis,

distinta de cualesquiera otras realidades.

La llamada "historicidad" no es,

según ello, una mera característica formal

de lo histórico, sino algo así como

el constitutivum de la realidad histórica.

Según otros, la realidad histórica

no se distingue fundamentalmente de

otras realidades y hasta puede reducirse

últimamente a la realidad natural.

Ciertos autores indican que los

hechos o acontecimientos históricos

son únicos e irrepetibles, en tanto que

los hechos o acontecimientos naturales

son repetibles. Así, la Historia es una

ciencia idiográfica en tanto que la física

y otras disciplinas naturales son

ciencias nomotéticas (véase NOMOTÉ-

TICO ).

Problemas epistemológicos. Con frecuencia

presuponen algunas de las

cuestiones anteriores, pero pueden formularse

separadamente. Los problemas

epistemológicos conciernen primariamente

a la relación sujeto cognoscente-

objeto conocido (o cognoscible)

en el campo de la historia. Algunas

de las cuestiones planteadas en

este respecto son las siguientes: ¿Es el

conocimiento histórico un conocimiento

de leyes?; ¿Es un conocimiento "inmediato"

fundado en alguna forma

de "experiencia humana"?; ¿Es el material

histórico fundamentalmente conceptualizable

o simplemente intuible?;

¿Hay en la Historia categorías, y cuáles

son éstas?; ¿Es la Historia una

"ciencia social"?; ¿Qué es la verdad

histórica y cómo difiere (caso que difiera)

de otras concepciones acerca de

la verdad?; ¿Se refieren los juicios

históricos solamente a individuos, o

bien a alguna clase de "universales"?;

¿Son las leyes históricas distintas o no

de las leyes naturales?

Hay asimismo muy diversas respuestas

a las cuestiones citadas. Limitémonos

a mencionar algunas. Según

varios autores, el conocimiento histórico

es conceptualizable, aunque de

modo distinto del natural. Otros indican

que es conceptualizable de modo

semejante, o idéntico en principio, al

natural. Otros manifiestan que no es

conceptualizable y que es simplemente

directo e "intuitivo". Para algunos, la

Historia es reducible a alguna

"ciencia social", tal como la sociología,

de forma que las leyes sociológicas

pueden explicar en principio enteramente

los acontecimientos históricos.

Para otros, la Historia no es reducible

a ninguna otra ciencia, ya sea por su

carácter peculiar, ya porque, en última

instancia, no es propiamente una

"ciencia".

Hemos indicado antes que muchos

de los problemas epistemológicos están

estrechamente ligados a los que

hemos llamado "problemas ontológicos".

Algunas de las cuestiones antes

citadas muestran que tal efectivamente

ocurre. Podríamos añadir a ello

otras cuestiones que es difícil clasificar

como epistemológicas o como ontológicas

y que podrían llamarse "críticas": son cuestiones tales como las

siguientes: ¿Hay factores causales primarios

en la historia? En el caso de

que los haya, ¿se trata de factores

"materiales" —como las relaciones

económicas, las razas, etc.— o bien

"ideales" — como las ideologías, el

"espíritu de las épocas", etc.?; ¿En

qué consiste propiamente la "explicación

histórica"?; ¿Se explican los

hechos históricos mediante leyes parecidas

—aunque no necesariamente

idénticas— a las leyes naturales, o

bien mediante una especie de "sentido"?


Imagen de http://www.larioja.gov.ar/isft/images/stories/historia.jpg


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